jueves, 26 de marzo de 2009

LOS ANCESTROS


El alcohol ha marcado mi vida, bueno la mia no puesto que no me he dejado ahogar en el mal vino.

Esta vida hay que beberla en sorbitos de cristal pero no en bricks de vino del Mercadona; os aseguro que son con los que te puedes pillar el pedo más grande de tu vida.Y no porque sea aficionado a los botellones pero os tendré que poner en antecedentes.

Mi madre tiene 6 hermanas todas féminas, nacieron todas juntas y en este caso si revueltas en una aldea donde el adjetivo de España Profunda lo califica mejor que ningún otro.

Su llegada a este mundo coincidió con el final de la postguerra y para que su vida no viera la luz la enlazaron con el franquismo.

Cuando os siga contando comprobareis que la realidad supera la ficción, creo que es muy cinematográfico, tanto que podemos relacionarlo con Siete novias para siete hermanos o Seven.

Os preguntareis porqué?

Tres de las hermanas se casaron ambas con tres hermanos, y aunque el mundo es un pañuelo no fue esta la razón. La razón es la envidia.

La envidia de querer lo mismo lleva a las personas a veces a límites insospechados hasta de competir entre hermanas para casarse con el hermano de tu marido o ser la primera en quedarse embarazada o incluso planificarse para ser la primera en traer un retoño al mundo.

Seguramente esto no sea algo nuevo para vosotros puesto que tampoco es algo retorcido pero para mi cada hecho y cada deshecho han ido destruyendo mi vida como una torre de Babel por lo que he decidido intentar reconstruirla poniendo la tierra por medio y el mar de frente.

martes, 24 de marzo de 2009

EL SUEÑO DE VOLAR

Dentro de unos meses se cumplirán dos años desde que llegue a la Ciudad; si la escribo con mayúsculas porqué no es una ciudad cualquiera, no es la más poblada del pais donde vivo, España, pero si es la Ciudad y no me pregunteis pero todo el mundo sabe que es así.
Es muy duro contar todo esto pero se que es una herramienta a utilizar; salí de mi pueblo cuando sólo tenía 18 años, la noche antes de mi cumpleaños.
Vivía en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme,ni grande ni pequeño, de la meseta española. Me llamo Alex pero como comprendereis no es el nombre con el que nací, sólo he tenido un propósito en esta vida: volar, ser libre cómo el viento que acaricia la piel en las noches de septiembre en esa plaza donde se puede escuchar el romper de las olas como en una caracola.
La vida en el pueblo donde yo nací era muy aburrida, pero quizás eso no era lo peor; las miradas, las críticas de la gente, y sobre todo el saber que el futuro Sí está escrito que lo han escrito para tí porque eres dominado por esa sociedad, mejor dicho suciedad donde el suicidio es un medio más que un fin.
Las cosas en casa tampoco eran fáciles; un padre alcoholico que llegaba todas las noches borracho a las tantas de la madrugada y cuyo sueldo servía para mantener a los propietarios de los bares de la calle y a los extorsionadores de los búrdeles, más bien casas de putas porque no llegaban a eso; y una madre esquizofrénica que se alimentaba a base de café y pastillas para poder hacer la vida imposible a todos los que la rodean.
Cómo comprendereis no era una situación facil, no quiero que me juzgueis aunque si es así estais en vuestro derecho; lo que os pido es que no quiero compasión, puesto que no me considero una víctima sino un afortunado por poder ver luz entre las tinieblas.